Ciudad de Mexico, 03 de abril de 2026.- Dos personas fueron vinculadas a proceso en Nuevo León por operar la cuenta de Instagram ‘La Tía Paty’ para extorsionar a profesionales y negocios. Los acusados son César ‘N’ y Astrid ‘N’, quienes fueron detenidos el pasado 25 de marzo y ya se encuentran formalmente vinculados a proceso por el delito de extorsión.
Astrid ‘N’ fue la primera en enfrentar la resolución judicial, al obtener un auto de vinculación a proceso y la medida cautelar de prisión preventiva en un Centro de Reinserción Social Femenil. César ‘N’ también fue vinculado a proceso y deberá cumplir con la medida cautelar de prisión preventiva en un Centro de Reinserción Social Estatal. Para ambos imputados, las autoridades dictaron un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria.
El modus operandi consistía en utilizar las redes sociales para difundir contenido difamatorio y, posteriormente, exigir pagos a las víctimas a cambio de retirarlo. La abogada Perla Yazmín Calvillo Cantú fue víctima de esta red de extorsión y decidió denunciar ante las autoridades. El 19 de diciembre del año pasado, Calvillo Cantú denunció ante la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León a ‘La tía Paty’ en el expediente 150333/2025-CDV y la carpeta de investigación 158863/2025.
Perla Yazmín Calvillo Cantú pagaba 8 mil 500 pesos mensuales a Marylin Daniela Camacho Mar, en Bacalar, Quintana Roo, bajo las órdenes de Laura Hyrma Iruegas Arreola, con domicilio en avenida Lázaro Cárdenas 2610, local 12, colonia Valle Oriente, en San Pedro Garza García, Nuevo León. A Perla Calvillo Cantú le exigieron el pago de 400 mil pesos para dejar de molestarla a ella y a su familia. La víctima sufrió seis meses de persecución.
Según el testimonio de Perla Calvillo Cantú, el esquema incluía la persecución y el acoso sistemático no solo contra la víctima principal, sino también contra su círculo cercano (padres, hijos y hermanos). “Empezaron a mandarme videos hechos con inteligencia artificial matando a mis hijos, con imágenes de ellos colgados de un puente; reels (videos) diciendo que yo robaba a mis clientes, que era una abogada estafadora, que recibía el dinero y no atendía; que mi mamá pedía limosna para poder comer… fue algo muy feo. Fue una tortura emocional devastadora”, declaró.
“¿cómo van a reparar el daño que estos delincuentes han ocasionado a cientos de personas y sus familias? No existe manera. Es irreparable. Yo caí en una gran depresión; no me podía levantar de la cama, no tenía ganas de comer, bajé 20 kilos en cuatro meses. Me dio una parálisis facial derivada del estrés, mientras las cuentas digitales hacían memes sobre mí y seguían difamándome, inventando chismes, rumores. Mi hija sufrió un preinfarto porque en centros comerciales nos insultaban. Fue horrible”, añadió Calvillo Cantú.
Otra afectada fue Mallory Caballero, creadora de contenido de Nuevo León. La Fiscalía investiga posibles vínculos de la pareja con esquemas de reclutamiento y suplantación de identidad. Existía un catálogo con fotos de más de 600 jóvenes que pagaron mil 500 pesos por entrar a un chat configurado como negocio de trata con fines de explotación sexual de mujeres y menores de edad.












