Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- México y el Gran Ducado de Luxemburgo alcanzaron un acuerdo amistoso para cerrar el litigio internacional iniciado ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) por la detención del buque de carga Zheng He, de bandera luxemburguesa, en el puerto de Tampico. El tribunal ordenó el cierre del caso tras confirmar que las autoridades mexicanas regularizaron la situación legal del navío, lo que incluyó una recaudación fiscal de aproximadamente 400 millones de pesos.
El conflicto se originó en octubre de 2023, cuando la Secretaría de Marina, en coordinación con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), retuvo el buque por presuntos incumplimientos aduanales y fiscales. Luxemburgo, como estado del pabellón del barco, interpuso una demanda ante el TIDM el 4 de junio de 2024, alegando una afectación a sus derechos bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el SAT emitieron un comunicado conjunto destacando que la solución se logró dentro del estricto marco jurídico mexicano. Las dependencias enfatizaron que el proceso demostró la efectividad de la coordinación interinstitucional para hacer valer la ley nacional, al tiempo que se preservaron las relaciones diplomáticas con el país europeo.
El acuerdo implicó que la empresa propietaria del Zheng He cumpliera con sus obligaciones tributarias y aduaneras pendientes ante el fisco mexicano, lo que derivó en el pago de la multimillonaria cantidad. Tras esta regularización, Luxemburgo solicitó al TIDM dar por concluido el procedimiento, petición que el tribunal aceptó y ordenó ejecutar el 16 de marzo.
Este cierre representa un desenlace diplomático a una disputa que mantuvo al buque bajo custodia mexicana durante más de dos años. El caso había puesto a prueba el equilibrio entre la jurisdicción soberana de un estado para aplicar sus leyes en sus puertos y los derechos de los estados de abanderamiento ante foros internacionales.
La resolución evita un fallo contencioso del TIDM que podría haber generado un precedente jurídico complejo. Para el gobierno mexicano, el episodio se presenta como un éxito de política exterior y de recaudación, donde la firmeza en la aplicación de la ley doméstica se combinó con la negociación para resolver un diferendo internacional.














