Redacción
Al asumir como líder de SEDATU, Edna Elena Vega Rangel se comprometió con los principios de "no mentir, no robar y no traicionar", pero las acusaciones contra Alonso Cacho Silva desafían la concordancia entre sus palabras y acciones.
En octubre de 2024, al juramentar a su nuevo equipo, Edna Vega Rangel reafirmó el compromiso de adherirse a los principios de la Cuarta Transformación: "No mentir, no robar y no traicionar al pueblo de México". Ideales que ahora enfrentan una prueba crítica.
Las acusaciones contra Alonso Cacho Silva, presentadas desde el año pasado ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, siguen sin resolución con ninguna comunicación pública ni de la líder de SEDATU ni de la entidad investigadora.
¿Dónde está la transparencia que la ley demanda? ¿Dónde está la rendición de cuentas? ¿Cómo se concilia el compromiso de "no traicionar" con la protección a un funcionario bajo sospecha de serias irregularidades?
La sociedad civil organizada ha pedido información precisa sobre cómo avanzan las investigaciones, pero hasta ahora solo ha recibido silencio. Y el silencio, en estos casos, se traduce también en una forma de corrupción.















