Gobernadores de Sonora y Tamaulipas niegan investigación y revocación de visas por parte de EE. UU.
Ciudad De México, 04 de junio de 2026.- Los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal, rechazaron públicamente las versiones que indican que Estados Unidos les ha retirado la visa y que se encuentran bajo investigación federal por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Medios internacionales y un reportaje de Steve Fisher y Kate Linthicum señalaron que el gobierno estadounidense estaría investigando a ambos mandatarios y que habrían sido despojados de sus visas, aunque continuarían ingresando al país vecino mediante autorizaciones especiales. El diario Los Angeles Times específicamente acusó a Villarreal de ser investigado por tráfico de combustible pirata.
Ante estos señalamientos, Alfonso Durazo afirmó que “casi sudo agua bendita” y aseguró que mantiene vigente su documento migratorio. “No muerdan todos los anzuelos. Esa nota no tiene absolutamente ninguna fuente. Tengo mi visa vigente, no tengo complicidades ni con grupos criminales, pero tampoco compromiso de colaboración con ningún país extranjero”, declaró el gobernador de Sonora, añadiendo que no ha recibido notificación alguna por parte de las autoridades estadounidenses.
Por su parte, el gobierno de Tamaulipas negó de manera categórica las acusaciones. Gerardo Algarín, vocero estatal, calificó lo publicado como “señalamientos falsos que pretenden presentar acusaciones de enorme gravedad sin una sola prueba que las respalde”.
Lilian Soto, vocera del gobierno de Arizona, informó que se sigue de cerca la situación. “Hemos visto los reportes sobre funcionarios mexicanos y estamos monitoreando la situación de cerca. México es nuestro principal socio comercial internacional, mantenemos una relación histórica muy importante. Cualquier vínculo con el crimen organizado sería inaceptable, y cualquier persona que resulte culpable debe responder ante la ley”, expresó.
Sobre este tipo de acciones, la presidenta Claudia Sheinbaum ha calificado los reportes como posibles actos de injerencia que tensan la relación bilateral entre México y Estados Unidos.













