Portada

El Insurgente: movilidad necesaria, futuro en disputa

Por Mauricio Palomares (@mautopista), periodista miembro de la Red Mexicana de Periodistas Ambientales

El Tren Interurbano México-Toluca, conocido como *El Insurgente*, es hoy una de las infraestructuras de movilidad más relevantes del centro del país. Su operación promete reducir tiempos de traslado, disminuir la presión sobre la autopista México-Toluca y ofrecer una alternativa más accesible, con tarifas escalonadas que psolaermiten recorrer el trayecto completo por un costo competitivo frente al automóvil particular. En términos prácticos, el tren es necesario. En términos de futuro, todavía está a medio camino.

Desde la óptica *solarpunk*, que imagina sociedades donde la tecnología sirve para regenerar el entorno y no para profundizar la crisis climática, El Insurgente debería leerse como una oportunidad estratégica para transformar la forma en que nos movemos y habitamos el territorio. No basta con electrificar el transporte; es indispensable repensar el sistema completo de movilidad, su relación con la energía, el espacio urbano y la vida cotidiana de las personas.

El mundo ofrece ejemplos claros de cómo esta visión puede materializarse. *Freiburg, Alemania*, es quizá uno de los casos más emblemáticos. Esta ciudad diseñó su crecimiento urbano alrededor de un sistema de trenes regionales y tranvías eléctricos alimentados, en buena parte, por energías renovables locales. Las estaciones no son simples puntos de paso: están integradas a barrios densos, caminables y verdes, donde la bicicleta es protagonista y el automóvil es secundario. Techos solares, corredores ecológicos y espacios públicos conviven con una movilidad eficiente, silenciosa y de bajas emisiones. En Freiburg, el transporte no fragmenta la ciudad: la cose.

Otro ejemplo revelador es *Curitiba, Brasil*, una ciudad que desde hace décadas entendió que la movilidad define la calidad de vida. Su sistema BRT no solo ordenó el transporte público, sino que estructuró el desarrollo urbano a lo largo de corredores verdes, con usos mixtos y servicios cercanos. Hoy, Curitiba avanza hacia la electrificación de su flota y la recuperación de espacios naturales como parte del sistema de movilidad. Viajar en transporte público ahí no es un sacrificio ambiental ni social: es una decisión lógica, eficiente y digna, donde el tiempo, el aire limpio y el espacio público importan tanto como el destino.

Estos ejemplos muestran que el verdadero valor de un proyecto como El Insurgente no está únicamente en su velocidad o en su número de pasajeros, sino en su *capacidad de detonar una transformación profunda*. Un tren con visión de futuro debería estar alimentado progresivamente por energías renovables, conectado de forma real con transporte eléctrico de última milla, ciclovías seguras y entornos peatonales, y acompañado de políticas que reduzcan la dependencia del automóvil.

El Insurgente ya es una pieza clave de la movilidad regional. Ahora el reto es mayor: convertirlo en un *símbolo de transición ecológica*, en un eje de ciudades más humanas y resilientes. El solarpunk no es una utopía lejana; es una hoja de ruta posible. Y el tren, si se le permite evolucionar, puede ser uno de sus motores más poderosos.