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Sheinbaum rechaza tajante cualquier intervención militar de EE.UU. en México

Por Redacción

Ciudad de México, 5 de enero de 2026. – La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó de manera categórica y sin ambigüedades cualquier posibilidad de intervención militar estadounidense en territorio mexicano, en respuesta directa a las declaraciones del presidente Donald Trump que insinuaron acciones armadas contra los cárteles del narcotráfico que operan en México. Durante una gira de supervisión en la Refinería de Tula, Hidalgo, Sheinbaum fue enfática al declarar que “la intervención no es una opción para nosotros ni lo será jamás” y que el gobierno de Washington ya conoce perfectamente esa posición inquebrantable. “Estamos en un momento de colaboración. Ya saben ellos que esa no es una opción, pero estamos colaborando en lo que corresponde a cada país”, subrayó la mandataria, dejando claro que la relación bilateral debe basarse en “colaboración y coordinación, pero nunca en subordinación”. Sheinbaum insistió en la responsabilidad compartida en materia de seguridad y narcotráfico: México redobla esfuerzos para interceptar cargamentos de drogas que se dirigen hacia Estados Unidos y para reducir los niveles de violencia interna mediante operativos coordinados de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional, mientras que el gobierno estadounidense tiene la obligación ineludible de frenar el tráfico masivo de armas de fuego de alta potencia que ingresan diariamente desde territorio norteamericano hacia México. “Evitamos que lleguen drogas a Estados Unidos y ellos también deben evitar que lleguen armas a México. Esa es la verdadera responsabilidad compartida”, agregó, recordando que más del 70 % de las armas decomisadas en delitos de alto impacto en México provienen legalmente de Estados Unidos, según rastreos del ATF (Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives). Las declaraciones de Trump surgieron en el contexto inmediato de la Operación Absolute Resolve en Venezuela, donde fuerzas especiales estadounidenses capturaron al expresidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero. En entrevistas concedidas a Fox News y a periodistas a bordo del Air Force One, Trump afirmó sin rodeos que “los cárteles gobiernan México”, que Claudia Sheinbaum es “una buena mujer” pero “está asustada” de los cárteles y que “algo va a tener que hacerse con México”. Recordó haberle ofrecido en al menos tres ocasiones previas —durante reuniones bilaterales y llamadas telefónicas— la posibilidad de operaciones conjuntas o acciones directas de fuerzas estadounidenses contra objetivos del narco en territorio mexicano, y reiteró que esa oferta “sigue sobre la mesa”. Sheinbaum respondió reafirmando los principios fundamentales de la política exterior mexicana: la Doctrina Estrada, la no intervención en asuntos internos de otros países, el respeto absoluto a la soberanía nacional y la solución pacífica de controversias, todos ellos consagrados en el Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas y en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. También condenó explícitamente la intervención armada en Venezuela como una violación flagrante al derecho internacional y llamó a mantener a América Latina y el Caribe como zona de paz, libre de acciones unilaterales que pongan en riesgo la estabilidad regional. La presidenta descartó cualquier modificación sustantiva en la relación con Washington y vinculó directamente la defensa de la soberanía nacional con la soberanía energética, destacando los avances logrados en la producción de petrolíferos, gasolina, diésel y turbosina en refinerías nacionales, así como la necesidad urgente de avanzar en la producción y distribución de gas natural para reducir la dependencia de importaciones. Enfatizó que México no cederá ni un ápice de su territorio ni de sus recursos a presiones externas, y que cualquier cooperación en seguridad debe respetar estrictamente los límites constitucionales y la jurisdicción mexicana. La respuesta de Sheinbaum ha sido interpretada por analistas como un equilibrio delicado: mantiene un tono diplomático y de cooperación sin caer en confrontación directa con Trump, pero al mismo tiempo refuerza la postura histórica de no intervención y soberanía que ha caracterizado la política exterior mexicana desde el siglo XX. En el contexto regional, la declaración llega en un momento de alta tensión tras la acción militar en Caracas, que ha generado preocupación en varios gobiernos latinoamericanos por el precedente que podría sentar para futuras intervenciones. La presidenta también recibió respaldo inmediato de sectores de la oposición interna y de organizaciones civiles que ven en su respuesta una defensa firme de la dignidad nacional frente a las amenazas recurrentes de Trump sobre México desde su regreso a la Casa Blanca.