Ciudad De México, 17 de junio de 2026.- De cara al 2030, las remesas seguirán creciendo y la digitalización continuará avanzando en México, donde estos envíos se han convertido en una de las principales fuentes de divisas del país. Según datos de 2024, las remesas alcanzaron 860 mil millones de dólares a nivel mundial, de los cuales América Latina y el Caribe recibieron alrededor de 155 mil millones de dólares.
En determinadas regiones de México, las remesas superan incluso a sectores estratégicos, convirtiéndose en uno de los flujos financieros más importantes y estables del planeta. Miles de comunidades mexicanas sobreviven gracias al dinero enviado desde Estados Unidos, en un contexto donde millones de mexicanos continúan encontrando más oportunidades laborales fuera de su país que dentro de él.
Daniel Lee advirtió sobre las implicaciones de este fenómeno: “Cuando una economía necesita cada año más dinero enviado desde el extranjero para sostener el consumo interno, el problema no es el éxito de los migrantes; es el fracaso de los modelos económicos nacionales para generar empleos dignos y oportunidades suficientes”.
El analista detalló que “detrás de cada dólar enviado existe una realidad mucho más profunda: millones de migrantes que sostienen economías familiares enteras a costa de sacrificios personales, separación familiar y jornadas laborales extenuantes en países donde muchas veces ni siquiera cuentan con plenos derechos”.
A pesar de las dificultades, la tendencia de envío se mantiene firme. “Incluso en tiempos de crisis económicas, pandemias, inflación o incertidumbre política, los migrantes continúan enviando dinero a sus familias porque para ellos no se trata de una inversión financiera, sino de una responsabilidad moral y afectiva”, señaló Lee.











