Habitantes de ejido en Coyuca de Catalán se atrincheran ante amenaza de La Familia Michoacana
Coyuca De Catalán, 17 de junio de 2026.- Habitantes del ejido Guajes de Ayala, ubicado en el municipio de Coyuca de Catalán, se encuentran atrincherados ante los ataques del crimen organizado y la posibilidad de una incursión de La Familia Michoacana a su localidad. La tensión en la sierra comenzó a agravarse el pasado sábado, cuando pobladores denunciaron vía WhatsApp la irrupción de hombres armados vinculados a dicho grupo criminal, que pretende tomar el control de la región por su riqueza natural y mineral, así como por ser la principal entrada a Tierra Caliente.
El comisario de Guajes de Ayala, Javier Hernández Peñaloza, advirtió este martes sobre ataques armados contra localidades de la sierra y confirmó que La Familia Michoacana cortó los caminos de acceso al ejido. Asimismo, se denunció el bloqueo del acceso a la comunidad de El Coyol por parte del mismo grupo criminal desde ayer por la mañana. La situación derivó en un enfrentamiento el lunes ante la falta de respuesta por parte de las autoridades oficiales, sin que hasta el momento hayan recibido apoyo.
Ante este escenario, Hernández Peñaloza urgió el despliegue inmediato de las fuerzas estatales y federales para evitar enfrentamientos entre pobladores y presuntos delincuentes. El comisario identificó a los responsables y advirtió que “el ejido responderá de manera contundente si atentan contra alguna familia de la sierra de Coyuca de Catalán”. Además, acusó al subsecretario de Desarrollo Político y Social del estado, Francisco Rodríguez, de minimizar la violencia en la región.
Por su parte, Francisco Rodríguez declaró a un medio estatal que llevaba tres días en la búsqueda de los representantes ejidales sin obtener respuesta. Hasta el momento, ninguna autoridad se ha pronunciado oficialmente sobre los hechos, mientras los grupos criminales han reclutado a centroamericanos a sus filas.
En declaraciones sobre la situación actual, Javier Hernández Peñaloza señaló: “Una bola de delincuentes es la que nos ha acechado por todos lados”. Respecto a las condiciones de los habitantes, afirmó: “Andamos agotados, con cansancio, con hambre y con sueño, pero aquí nadie se raja. Estamos bien dentro de lo que cabe(…) estamos haciendo lo que más se puede para resistir”.













