Ataques a instalación nuclear en Natanz y arsenales costeros marcan nueva escalada entre EE.UU. e Irán
Por Redacción
Natanz, 21 de marzo de 2026.- La tensión militar entre Estados Unidos e Irán alcanzó un punto crítico este sábado tras reportes de ataques contra la instalación nuclear de Natanz y arsenales costeros a lo largo de la república islámica. La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) denunció una agresión atribuida a fuerzas estadounidenses e israelíes, mientras el mercado petrolero global reaccionó con un alza superior al 50 por ciento en el último mes, llevando el barril de Brent a más de 105 dólares.
De acuerdo con informes de la agencia iraní Mehr, citada por medios internacionales, la infraestructura nuclear en Natanz fue objetivo de bombardeos que involucraron municiones de gran calibre, especificándose el uso de bombas de 5,000 libras, equivalentes a más de dos toneladas de explosivos. Simultáneamente, se registraron ataques contra instalaciones militares costeras, aunque la ubicación precisa de estos arsenales subterráneos no ha sido detallada oficialmente más allá de su distribución en la costa iraní.
En respuesta a la escalada, fuerzas iraníes lanzaron dos misiles balísticos como parte de sus operaciones de contraataque. Entre los objetivos reportados se encuentra una base conjunta ubicada en Diego García, territorio bajo administración del Reino Unido, aunque no se ha emitido una respuesta oficial de Londres sobre los daños o implicaciones de este lanzamiento. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha mantenido posturas gubernamentales frente a la agresión, en un contexto de conflicto que se intensificó desde hace tres semanas.
Ante la volatilidad en los mercados energéticos, provocada por la amenaza en el estrecho de Ormuz —por donde transita el 20 por ciento de las exportaciones globales de crudo—, el gobierno de Estados Unidos implementó medidas económicas excepcionales. Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., anunció la autorización para la venta de 140 millones de barriles de petróleo iraní que se encontraban varados, una estrategia destinada a incrementar la oferta y contener el disparo de los precios.
Brad Cooper, jefe del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), figura como uno de los involucrados en la coordinación de las operaciones militares reportadas. Sin embargo, persisten contradicciones en las fuentes oficiales: mientras la OEAI señala una responsabilidad conjunta de Washington y Tel Aviv, declaraciones de las fuerzas armadas israelíes indican no estar al tanto de un ataque específico, sin que exista hasta el momento una confirmación explícita por parte de Estados Unidos o Israel sobre la autoría directa de los bombardeos en Natanz.
La falta de información sobre víctimas y daños materiales específicos mantiene la incertidumbre sobre la magnitud real del impacto en la capacidad nuclear iraní. Este episodio marca la continuación de una serie de hostilidades que han elevado el riesgo de una confrontación abierta en la región, con repercusiones inmediatas en la estabilidad económica global y la seguridad marítima en el Golfo Pérsico.














