Por Redacción
Ciudad de México, 14 de enero de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una firme advertencia al régimen iraní al prometer “acciones muy contundentes” si las autoridades de Teherán proceden con la ejecución de manifestantes detenidos durante las masivas protestas antigubernamentales que sacuden al país desde finales de diciembre de 2025.
En una entrevista concedida a CBS News y transmitida la noche del martes, Trump declaró explícitamente: “If they hang them, you’re going to see some things… We will take very strong action if they do such a thing“. El mandatario estadounidense evitó detallar la naturaleza exacta de estas medidas, pero su mensaje se enmarca en una escalada de tensiones que incluye la cancelación de todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cese la “matanza sin sentido” de los manifestantes.
La advertencia llega en un momento crítico: organizaciones de derechos humanos como Iran Human Rights y Hengaw reportan que el régimen planea ejecutar en los próximos días al menos a un detenido relacionado con las protestas, identificado como Erfan Soltani, de 26 años, arrestado en Karaj y condenado a muerte por ahorcamiento. Esta sería la primera ejecución formal vinculada directamente a la ola de manifestaciones que ya acumula más de 2,500 muertos según estimaciones de agencias independientes, y más de 10,600 detenidos por exigir derechos básicos y reformas políticas.
Desde su plataforma Truth Social, Trump había instado previamente a los “patriotas iraníes” a “seguir protestando” y “tomar el control de sus instituciones“, asegurando que “la ayuda está en camino” y que los responsables de la represión “pagarán un gran precio“. El presidente también mencionó haber cancelado contactos diplomáticos con Irán y enfatizó que su gobierno está evaluando opciones que podrían incluir intervenciones directas, en línea con su historial de confrontación con el régimen, como el asesinato del general Qasem Soleimani en 2020.
Las protestas, que iniciaron por causas económicas como el colapso del rial y la inflación descontrolada, han evolucionado hacia demandas políticas abiertas contra el liderazgo clerical, representando el mayor desafío al régimen desde la Revolución Islámica de 1979. Autoridades iraníes han calificado las advertencias estadounidenses como “pretextos para intervención militar“, mientras que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha expresado horror por la violencia y ha instado a detener inmediatamente la represión.
Expertos en relaciones internacionales consideran que la postura de Trump podría envalentonar a los manifestantes, pero también arriesga una escalada regional impredecible. El gobierno de Teherán ha respondido con amenazas de retaliación ante cualquier acción estadounidense, y fuentes en la Casa Blanca indican que se discuten opciones que van desde sanciones adicionales hasta posibles operaciones militares limitadas.
Hasta el momento, no se han confirmado ejecuciones masivas relacionadas con las protestas actuales, pero la comunidad internacional permanece en alerta ante el riesgo inminente, mientras las movilizaciones continúan en ciudades clave pese al corte de internet y la feroz respuesta de las fuerzas de seguridad. El desenlace de esta crisis podría redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio y la política exterior de Estados Unidos en la región.















