Internacional

La Fortuna: un modelo de turismo comunitario donde los beneficios no van al Estado ni a empresarios

Por Redacción

La Fortuna, 25 de julio de 2026.- Decenas de turistas extranjeros chapotean al pie de una catarata de más de 70 metros en medio de selva húmeda, viviendo la experiencia de bañarse en un río inmaculado junto a peces del tamaño de un pie. Este sitio entró este año al 1% de los mejores lugares para visitar en el mundo, según la plataforma Tripadvisor, atrayendo a unos 350.000 visitantes anuales que suben las 500 escaleras para acceder al lugar.

A diferencia de otros destinos turísticos, este sitio es propiedad de una asociación comunal y los beneficios no llegan a las cuentas de un empresario, de cadenas internacionales ni del Estado. La gestión recae en la Asociación de Desarrollo Integral de La Fortuna (Adifort), una agrupación con marco legal de estructura privada sin fines de lucro e interés público, que recibió la notificación a finales de abril sobre la selección de la catarata como destino popular favorito.

Mientras los extranjeros nadan en el río, una docena de ancianos de la comunidad lo hacen en una piscina semiolímpica construida con las ganancias de la catarata. Estos fondos también financian otra infraestructura comunal, servicios de ornato, inversiones culturales y ayudas sociales, aunque casi todos los miles de visitantes desconocen este modelo de distribución de riqueza.

Yeray Macías, un veterinario español que llegó con su familia buscando naturaleza y ríos limpios, se enteró complacido mientras tomaba fotografías de que este destino es diferente también por sus beneficiarios finales. La historia del lugar comenzó con una destructiva erupción del volcán Arenal en 1968 y la intención del Estado de mantener a la población en la zona.

En los años 70, los lugareños recibieron terrenos para producir, pero a un hombre le adjudicaron este trozo quebrado de pared volcánica. Al no ver utilidad alguna para sembrados ni ganadería en ese terreno específico, decidió donarlo a la asociación comunal, dando origen al actual modelo de ecoturismo gestionado por la propia comunidad.